CRÓNICA DEL LUGAR DE CAMPILLO DE ARAGÓN

 

Pequeño pueblo, situado a 14 kilómetros del monasterio de Piedra, es la última avanzadilla de Aragón hacia Castilla. Comenzamos a tener conocimiento del lugar con el establecimiento de los caballeros San Juanistas, los cuales poseyeron parte de las tierras, y bajo su tutela estuvo el pueblo, y fue regida la iglesia durante varios siglos. No hemos encontrado documentos que nos ayuden a datar con precisión el momento en que nuestras tierras fueron habitadas, pero si indicios fiables de ello. Vamos a considerar dos momentos distintos a la hora de poner fecha a este hecho. Primer momento, aquel en el que comienza a utilizarse como encalve estratégico, y segundo, cuando comienza a ser habitado como población. Sin tener certeza documental de ninguno de ellos, la llegada de los caballeros

Sanjuanistas es anterior a 1446, si bien la fortaleza situada en la actual iglesia de San Juan es anterior a 1129, año en el que Alfonso I “El Batallador” conquista Molina. La reforma económica llevada a cabo en Aragón en 1446, arroja alguna luz sobre la antigüedad del pueblo. En esta fecha, las cortes de Zaragoza dan plenos poderes al arzobispo, y al Justicia de Aragón para nombrar “Sobrecullidores, y reglamentar sus atribuciones. Se nombran seis “Sobrecullidas”; Alcañiz, Huesca, Jaca, Montalbán, Tarazona y Teruel, quedando Campillo integrado en la de Tarazona. Este hecho nos indica que en esas fechas Campillo ya era una localidad “tenida en cuenta”. Significativo nos parece el dato, que entre las seis “Sobrecullidas” nombradas reunían tan solo 176 municipios, siendo Campillo, junto a Jaraba (Xaraba) las únicas localidades de la zona, que disponían de “cullidor”, no estando incluidas localidades como Nuévalos, Ibdes, Calmarza o Cimballa.

 

Podemos decir, que una vez conquistada Molina, y pasadas guerras y escaramuzas, comenzaron a asentarse en Campillo los primeros habitantes allá por el 1200. Para aproximar esta fecha también puede ayudarnos la fundación de nuestra vecina Fuentelsaz, a la que ya se le nombran en escritos y testamentos del 1292.La leyenda de la fundación de Fuentelsaz, atribuye la creación de esta a los soldados del presidio que existía en el castillo, quienes vivan próximos a la fortaleza, y junto a una fuente, que luego daría nombre al pueblo. De estos soldados solo quedaron cuatro, quienes bajaron a instalarse en el actual emplazamiento, y para poder formar Concejo tuvieron que traer un vecino de Campillo de Aragón dando origen así a la localidad.

 

INITIUM SAPIENTIAE EST TIMOR DOMINI, son las palabras en latín con las que comienza el primer registro escrito que disponemos. Este pertenece al archivo parroquial, y data del 4 de junio de 1581, siendo Fray Jaime Ruiz, prior, y sacerdote de la Religión de San Juan, quien firma estas, al comenzar los “quinqué libris” del primer tomo. Por aquel tiempo, y según el registro de la iglesia, Campillo contaba con 306 cumplidores pasculaes. Teniendo en cuenta que en la época, el padre de familia, la esposa, los hijos, hijos políticos, sirvientes y pastores, eran todos contados como un “cumplidor pascual”, podemos suponer que Campillo era habitado aproximadamente por 1200 habitantes. Por esas fechas se podría decir que Campillo era un enclave fructífero. Don Pedro Cerbuna, obispo de Tarazona, y fundador del Estudio General Cesaraugustano o Universidad de Zaragoza, nos visita en 1587, y repite el dos de septiembre de 1595; en ambas visitas confirmo, y dejó firmas autógrafas. Contábamos con un Santo Hospital, atendido por religiosos Hospitalarios, en el cual también prestaba servicio un cirujano que residía en la localidad, y había bastantes artesanos como; empedradores, albarderos, apeadores, etc… Por aquellas fechas no faltaban lugares de culto. La fortaleza inicial, ya era utilizada como iglesia, existía la de Santa Lucía, o mas conocida como “la de abajo”, el humilladero del Jesús, y la ermita de Nuestra Señora de la Fuente. De esta última no quedan restos, ni se conoce la localización exacta. También llamada De la Santa Cruz , pudo estar ubicada en lo que ahora conocemos como “cruceta”…..¿quizás en el lugar donde ahora tenemos el pabellón?. De esta ermita proviene una bella imagen de un románico tardío en la que aparece La Virgen con El Niño, conocida como “ La Virgen de la Fuente ”.

 

“A 14 de abril año 1599 se baptiçó un hijo de Lucas Bueno y de María Nuño, cónyuges, llamose Lucas, y fue su compadre Clemente el viejo” como era costumbre, al margen de esta partida de nacimiento se escribe “Lucas Obispo”, y al pie de la misma.“Fue del hábito de San Juán. Comendador de La Almunia y Samper. Arzobispo de Rossano y Tesalónica, obispo de Malta, y gran prior de la religión. Murio en el año 1669, en 7 de septiembre”.

Esta partida de nacimiento corresponde a uno de los mas ilustres hijos de Campillo; FR. Lucas Bueno Nuño. Quien regaló la copia de la Sabana Santa que tenemos en el pueblo. Como dicho personaje merece mención a parte, y en la Web tenemos un enlace para El, no nos extenderemos mas sobre la figura de Lucas Bueno.

 

Entre los años 1581 y 1610, hubo 36 estudiantes de cura, la mayoría de los cuales llegaron a ser ordenados. Este número es muy elocuente, ya que supone un altísimo porcentaje de vocaciones, para la población del momento, máxime teniendo en cuenta lo retirado del lugar. Este florecimiento de estudiantes estaría, probablemente, fomentado por la labor de los religiosos Sanjuanistas.

La concordia entre la monarquía y la Inquisición de 1568 ratificó la política de formación de una red de familiares en el distrito. Uno de los capítulos, atendiendo a criterios demográficos, y geográficos, preveía la posibilidad de nombrar representantes inquisitoriales a todos y cada uno de los lugares sobre los que tenían jurisdicción los inquisidores:

“ … en las ciudades, villas, y lugares de hasta mil vezinos, o dende arriba, nombren ocho familiares; y en los de quinientos hasta seys familiares; y en los de doszientos vezinos quatro familiares; y de allí abaxo, uno o dos familiares; salvo en lo lugares de frontera, que allí podrán los dichos inquisidores nombrar otros dos familiares mas de los que pudieran proveer.”. Campillo tuvo 3 familiares, uno por su condición demográfica, y dos mas por su condición geográfica como lugar fronterizo.

Con el paso de los años, y debido a la estrecha relación que el pueblo tiene con el clero, la localidad fue llenándose de arte y reliquias. Cabe destacar las aportaciones de Dr. D. Juan Marco, Ardeciano de la ciudad del Pilar, y natural de Campillo, quien “invirtió” en la actual iglesia de Santa Lucía, y la llegada al pueblo de la mayor parte de las reliquias que en ella se encuentran. Muere los primeros días de noviembre de 1597.

 

Al margen de todos los datos histórico-religiosos, la vida cotidiana del pueblo parece transcurrir plácidamente. Además de los artesanos que trabajan en el lugar, el campo, y el ganado son la principal ocupación de sus habitantes. Debieron ser buenos ganaderos nuestros antepasados, ya que en crónicas de Calatayud, podemos encontrar que la carne de Campillo era considerada de gran calidad, siendo esta la mejor pagada de todas las que se vendían en la ciudad. También por la época ya demostrábamos nuestro “cariño” al grano. A partir de 1626, en el archivo parroquial, aparecen varios folios con nombres de personas excomulgadas a instancias del colector de Fuentes de Jiloca, por no haber pagado el diezmo, primicias, o lexas testamentarias. Ordena entonces el obispo, que el diezmo se pague en las eras, bajo pena de excomunión de no ser así. Muy listos, y cansados del expolio eclesial, los habitantes de la época subían con celeridad el grano al granero, utilizaban parte de el para la siembra, y pagaban el diezmo del restante. Esta astucia ya demostrada en tiempos tan difíciles, me hace pensar en la reflexión de un buen amigo, natural de Campillo; ...¿tu crees que siendo de Campillo, Lucas Bueno se trajo una copia de la Sabana Santa y no el original?.

 

El 11 de julio de 1653, es una fecha a señalizar, ya que en la misma llega a Campillo la tan querida copia de la Sabana Santa. Venerada por primera vez el domingo 13 de julio del mismo año, es el 1 de abril de 1675 cuando queda alojada definitivamente en su actual emplazamiento. Salvo alguna reseña de tipo religioso, Campillo pasa los siguientes 200 años, sin hechos a destacar, hasta que el 15 de noviembre de 1835, tiene lugar en Molina de Aragón una de las batallas de la guerra Carlista. Los Carlistas habían ido desde Terrer hasta Molina, al mando de Cabrera, en Terrer habían apresado al día 13 a varios soldados Isabelinos, los isabelinos iban mandados por Palarea, que había ido desde Segorbe hasta Calatayud, y de aquí a Molina, pasando por Campillo, y siendo derrotados los Carlistas. Estas idas y venidas de los dos bandos se recuerdan en Campillo como época de miedos y desastres. Fueron entonces escondidos gran parte de los libros del archivo parroquial y que desaparecieron después.

El resto del siglo XIX lo pasa el pueblo sin pena ni gloria. Ya en el siglo XX durante el mandato de Primo de Ribera, llega la carretera que nos conecta con el resto de la comarca, la luz, el teléfono y el agua corriente. En los comienzos del XXI sus gentes continúan viviendo principalmente de la agricultura, y en menor medida de la ganadería, habiendo adquirido importancia la albañilería.